Ella siempre se mostraba imponente y feliz con su vestido de bodas. La sonrisa marcando sus finos labios rojos y las mejillas de porcelana llenas de rubor.
Hace veinte años, el cabello largo y ondulado se pintó de rojo para darle la bienvenida a un nuevo vestido con rubíes incrustados en sus pliegues, en las mangas y en el borde del corsé. Después de diez años más, fue cortado para que el nuevo vestido ceremonial se ciñera a su cuerpo luciendo un hermoso collar de perlas que el anterior corte no permitía mostrar.
Siempre feliz, y dándole alegría a todas esas futuras novias que, ilusionadas, la miraban para seguir su ejemplo y lucir bellas en ese precioso día; pero lamentablemente, no sería así por mucho tiempo.
Hoy, su cabello desgastado es sustituido por uno nuevo. Sus colores son cambiados para darle un aire más juvenil y encantador ante los ojos del público; los jefes han decidido que hoy será su último día en el área nupcial y será trasladada al departamento de ropa casual... le alejarán de lo que durante veinte años fue su vida.
Una lágrima resbala por su mejilla; pero, el encargado del nuevo arreglo, como todo ser humano, la ignora y sin saberlo, elimina todo rastro de ella: porque ante los ojos del hombre no siente, es solamente un maniquí más.
Una marioneta sin vida y sin corazón.
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Prometo que la tabla de tristeza será mi última depresiva —almenos eso espero—. He escrito mejores; pero ando en un tiempo de nueva mentalización.
sábado 28 de noviembre de 2009
sábado 5 de septiembre de 2009
Silencio.

Notas: Dedicado a Sandritah de cemzoo por soportarme mientras lo escribía xP
Silencio carmesí.
Silencio carmesí.
La pequeña lloriqueaba constantemente mientras cerraba sus manitas blancas en un par de puños. En el suelo, un niño jugueteaba con un avión de plástico realizando el sonido de las turbinas con sus rosados labios un poco más alto de lo normal, tratando de que superaran a los gemidos de su hermana.
Pero mientras más fuerte lo hacía, ella también lloraba con más ganas.
—¡Jeremy! —gritó su madre—, trata de tranquilizar a Lucía en lo que preparo la comida.
Pero él sólo cerró los ojos y aumentó el volumen de su juego, pensando inocentemente que ella guardaría silencio pronto.
La niña volvió a llorar más fuerte.
El pequeño se levantó y acomodó sus cabellos negros para después acercarse a ella pasivamente, pensando en la forma más rápida y adecuada de silenciarla antes de que su madre lo retara.
—Lucía, deja de llorar o mamá se molestará conmigo —musitó mientras mecía la cuna para así tranquilizarla un poco. Nada, ella siguió sollozando sin prestarle atención, moviéndose frenéticamente y haciendo pucheros.
Intentó aumentar la velocidad con la que la arrullaba, pero seguía llorando como si la vida se le fuera en ello, taladrándole los oídos e interrumpiendo el único rato de juegos a ‘solas’ son el que contaba.
—¡Jeremy! —vociferó nuevamente su madre—. ¡Tranquilízala, por favor, no la alteres más!
Y el pequeño la intentó silenciar nuevamente, haciendo caritas medianamente graciosas, pero con una mueca de fastidio pintada en los labios.
—¡Jeremy, que la calles de una vez!
Y eso hizo. Su madre no podía preveer que su hijo tomaría de manera literal la palabra ‘callar’ y actuaría de manera impulsiva, como todo niño de seis años cuando le dicen que vaya por la pelota más brillante y él obedece gustoso.
La pequeña fue silenciada poco antes de que su madre entrara a la habitación, y entre un estruendoso grito de horror, los platos de sopa caliente que llevaba entre las manos se hicieran añicos en el suelo.
—Listo, mamá… la he callado —musitó sentándose nuevamente en el suelo, haciendo con la boca un sonido de turbinas y moviendo graciosamente entre sus dedos el pequeño avión ensangrentado.
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¿Gustan dejar un suspiro al viento?
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martes 28 de julio de 2009
Leal.

Leal.
Él estuvo junto a ella durante todo ese tiempo… su cabello sedoso y de color negro, sus ojos color café caramelo que tanto la cautivaban. Amanda adoraba los besos que le brindaba durante las noches, a pesar de que se lo reprochaba diciendo palabras parcialmente hirientes y terminando entre risas para caer rendida y dormir junto a su compañero y amigo; pero ahora no era así.
Atado en ese lúgubre lugar y rodeado de diversos aparatos médicos, con la vida huyendo de su débil cuerpo y los lamentos de agonizante dolor escapando de sus labios, así se le ve en estos momentos.
—Tranquilo, no llores —repetía incesantemente mientras lo observaba, manteniendo la vista fija en sus ojos tristes. Acarició su melena negra, deleitándose por la suavidad de cada uno de sus cabellos—. Estoy contigo y no me iré.
Y le sonrió melancólicamente, presionando los dedos contra la palma de su mano y haciéndose daño… cuánta impotencia cabe en una persona cuando sabe que su mejor amigo morirá; cuánto dolor perfora su alma al separarse del único ser que le fue leal en toda su vida.Una mirada, una sonrisa y un silencioso adiós.
El no poder haber llegado a tiempo para detener ese auto y evitar que su amigo corriera a la carretera… ella corriendo a través del parque; él llegando a la mitad de la acera y recibiendo el impacto que casi acaba con su vida: pero en lugar de eso lo dejó agonizante y con la cadera rota.
La puerta se abre y el imperecedero olor a muerte impregna la habitación provocando que rompiera en llanto y tratara de aferrarse a su lugar para no encarar lo que vendría ahora.
—Señorita Sanders… ya es hora —el hombre vestido con la bata blanca dijo, ella sujetó la silla y se acercó nuevamente a uno de sus seres más queridos, tratando de evitar lastimarlo más. Se inclinó sobre la mesa y depositó un cálido beso en su frente, tratando de no mojarlo mucho con sus lágrimas y recibiendo los húmedos besos de ese ser al que quería tanto—. Creo que es mejor que espere afuera.
—No —replicó firmemente—, quiero acompañarlo hasta el final. No voy a dejarlo solo y menos en éstos momentos.—Está bien, esté tranquila… no va a sentir dolor —Amanda volvió a romper en llanto ruidosamente mientras el hombre llenaba una jeringa e inyectaba el líquido color cereza por la intravenosa.
Él la miró agradecido, como diciendo ‘Adiós y gracias… te amo por haber estado a mi lado’ mientras cerraba los ojos de manera lenta y fatigada, respirando con normalidad.
—Adiós… amigo.
Un instante de titubeo en su corazón y dos segundos después su amigo, su compañero y el ser al cual quería con toda su alma no respiraba: Su perro, Max… había dejado de sufrir.
Dedicado a mi fallecido perrito Max —de sólo siete años—. Te quiero hermoso y espero que estés bien.
(Por alguna razón no puedo editar los espacios... disculpen la mala presentación ._.)
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miércoles 10 de junio de 2009
Grande [Original]
Para: Retos ilustrados
Carta: Retos sueltos.
Tabla: Sólo una muñeca.
Fandom: Original.
Grande.
Melanie siempre fue una chica dulce y tierna, sobre todo cuando, a la edad de seis años, su padrino le regaló una muñeca de cabello rojo y bucles perfectos al igual que su pequeña carita de plástico y sus preciosos ojos verdes. Ellas eran como hermanas, a pesar de que ese juguete era plástico inanimado, la niña la trataba como si estuviera viva; adoraba cuando la gente decía que ella y su cabello rojo peinado en caireles se parecía mucho a su muñeca perfecta, por lo cual: si su dueña se vestía de azul… ¡adelante!, la pequeña muñeca no desentonaría y en poco tiempo tendría puesto un precioso vestido color celeste; sin embargo, la niña pequeña creció.
A pesar de que ella ahora tenía ocho años, seguía con su juguete en brazos. Amanda, así se llamaba su muñeca, ¡oh, su preciosa muñeca! Amaba arrancar las miradas de envidia de las chicas del colegio al tener tan magnífica obra de arte bajo su control… pero como era previsto, la niña siguió creciendo. A la edad de once años, su vida dio un giro drástico.
Ella seguía teniendo a Amanda y sus bucles rojizos como única compañía, no tenía amigas y jugaba siempre con esa muñeca, esa hermosa muñeca, esa estúpida muñeca. Su madre la encontró abstraída en su pequeño mundo perfecto, en donde su querida Amanda junto a ella jugarían por siempre. Eso a su progenitora la trastornó y un día terminó por decirle unas cuantas cosas; palabras sin sentido para cualquier persona normal, pero para su hija eran palabras hirientes.
—Melanie —dijo su madre con una voz firme—, deja esa muñeca.
Los ojos de la niña se desenfocaron, como si la mujer frente a ella acabara de cometer una blasfemia.
—Pero… pero, madre. Amanda y yo somos amigas —susurró con los ojos llenos de lágrimas—, las amigas no se abandonan.
—Maldición, Melanie. ¡Deja esa maldita muñeca!
Y Amanda salió volando de sus manos, rasgando su bonito vestido color azul y desacomodando sus cabellos rojos… ese juguete era sólo una muñeca inanimada, plástico que pronto se pudriría en el desagüe a pesar de los gritos de protesta de la pequeña. Esa maldita muñeca que tenía mas poder sobre toda niña pequeña que su propia madre.
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Eso fue lo que salió. Déjenme un suspiro al viento ^^
viernes 29 de mayo de 2009
Inestabilidad emocional [Original]
Para: Retos ilustradosCarta: Sólo para Originales.
Tabla: Abstinencia.
Fandom: Original / Soledad&Su instinto suicida.
Cinco semanas sin sexo.
Mis manos recorren mi vientre, topándose con las cicatrices aún resaltando sobre mi piel color crema.
¿Dónde y con quién estás? ¿Acaso estar conmigo no te resulta del todo satisfactorio?
Recorro con una suavidad pecaminosa, intentando desesperadamente imitar tu tacto áspero y frío, tratando de sentirme querida, deseada y amada.
Llevo cinco semanas sin sexo. Hace treinta y cinco días que no me tocas, que no me acaricias, que no me besas ni nos fundimos en uno solo… una eternidad para mí; y sin embargo aún supongo que es una alivio para tu mente y tu vida mantenerme alejada, evitar tener grabado en el cuello y la solapa de la camisa “Hoy me acosté con Soledad” cuando tu mujercita te armaba una escena de celos, debí suponerlo desde el inicio, sólo soy la otra.
Aquella que hace que disfrutes los placeres prohibidos, que te libra de la soledad cuando tu mujer ya no te soporta; aquella jovencita universitaria que mandó por el caño sus estudios por vivir una aventura con un hombre diez años mayor que ella… la inútil, la estúpida, la utilizada, la cualquiera.
Ya llevo cinco semanas soportando el tormento de no haber sido tocada por ningún hombre.
Sí, días interminables y noches de llanto infinito… treinta y cinco días de abandono y abstinencia de mi droga, de tu cuerpo… de ti.
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Aquí 'Cinco semanas sin sexo' Está muy extraño... pero no me apetece hablar de un tema de esta índole :P
¿Me dejan un suspiro al viento?
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jueves 28 de mayo de 2009
Mi obsesión [Death Note]

Para: Retos ilustrados.
Carta: Canciones.
Tabla: Cinema Bizarre / My obssesion.
Fandom: Death Note / LxMisa [Crack]
Disclaimer: Death Note no me pertenece.
Este fic va dedicado a Usa, espero que no te moleste que esté un poquitín OoC Lo escribí con todo mi amor ^^ El fic fue inspirado en la canción de 'My obssesion' de Cinema Bizarre. Disfruten
'You're my obsession, my fetish, my religion. My confusion,my confession: The one I want tonight. You are my obsession, the question and conclusion. You are,you are,you are: My fetish you are.'
'Tú eres mi obsesión. Mi mania, mi religion, mi confusión, mi confesión: Lo único que quiero esta noche. Tú eres mi obsesión, la pregunta y la conclusión. Tú eres, tú eres, tú eres: mi manía eres tú.'
Mi obsesión.
Él observó el monitor fijamente, como todos los días, intentando encontrar algún indicio de que Misa era culpable: Nada. Ella continuaba rehusándose a admitir su identidad, continuaba sin ser capaz de decir que ella era el segundo Kira.
Con sus manos sujetó una de las últimas cerezas que retaban en su plato, y continuó mirándola.
¿Cuántos secretos se escondían detrás de aquél torrente de maquillaje? ¿En verdad una persona tan tonta y superficial podía ser un asesino?
No lo sabía, y si Amane era inocente no le interesaría. La seguiría viendo por los monitores, memorizando cada uno de sus movimientos y continuaría tratando de sacar algún tipo de conclusión acerca de sus verdaderas intenciones y los planes futuros de Light.
—Ryuzaki —musitó Light mientras observaba los monitores que mostraban a una Misa mirando televisión de manera desenfadada—, creo que ella no tiene nada que ver. No ha dado indicios de estar conectada con los asesinatos y…
—Light —replicó L y terminó de hacer un nudo con el palito de la cereza—, dudo mucho que mis sospechas disminuyan, puede ser que ella sólo esté actuando.
La mirada del joven Yagami se mostró confundida, ante eso, Ryuzaki continuó devorando sus pequeñas frutas rojizas.
—A lo que me refiero, es que el segundo Kira no se dará a conocer tan pronto…
Y continuó mirando el monitor, vigilando cada movimiento de la modelo. Misa se había vuelto todo lo que él deseaba mirar por las noches, las preguntas y las concusiones que necesitaba estaban todas en ella.
Sin siquiera imaginarlo, Amane Misa se había vuelto su obsesión.
-Fin-
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Aquí mi reto y mi regalo. Espero que no sea trampa xP
Déjenme un suspiro al viento ^^
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viernes 22 de mayo de 2009
Mirar [Death Note]

Para: Retos ilustrados.
Carta: Sensaciones.
Tabla: Funciones del cuerpo / Mirar.
Fandom: Death Note / MattMelloNear [Yaoi]
Mirar.
[NearMelloMatt]
[NearMelloMatt]
Vistazos recurrentes, sus ojos lo buscaban cada vez que podían encontrarlo, intentando no mantener la mirada fija en un mismo lugar por demasiado tiempo… eso podía causarle problemas con su compañero de habitación. ‘Sí, claro’ pensó Mello mientras entre sus dientes una barra de chocolate se resquebrajaba dejando un halo de dulzura cuando se derritió dentro de su boca.
Entonces lo volvió a mirar.
—¡Oye, Mello! —se escuchó que Matt vociferó desde su cama mientras apagaba su videojuego—, ¿qué tanto miras?
Él sólo chasqueó la lengua en un gesto desdeñoso y lo miró con vergüenza bien disimulada. El pelirrojo lo había pescado mirando a Near todo el tiempo. Maldijo en voz relativamente baja a su suerte y clavó sus profundos ojos en el rostro de Matt.
—Nada —y volvió a mirarlo através de la ventana. Era extraño ver al pequeño chico de cabellos blancos en el patio. Se encontraba sentado bajo un frondoso árbol, y parecía estar bastante molesto.
Reprimió una sonora carcajada para evitar que su amigo siguiera con las preguntas. El ver a Near tan mosqueado en el patio, le hizo suponer que Roger seguramente lo reprendió por estar todo el día encerrado y no ‘socializar’ con los demás niños del orfanato; claro que Mello pensó que su rival lo que menos quería era hablar con alguno de los otros chicos de la Wammy’s house.
—Joder, Mello —volvió a gritar su compañero con impaciencia—, ¿qué mierda es lo que miras tanto?
Matt se levantó de golpe e intentó echar un vistazo por la ventana, lo cual Mello pretendió evitar. Con furia, el chico pelirrojo se rindió y fue a sentarse nuevamente a su cama, mirando con furia a su mejor amigo.
—Consíguete un psiquiatra, que eso de quedarte viendo ‘Nada’ por la ventana no es norma —musitó con furia y prendió nuevamente su consola portátil ignorándolo.
Mello no lo tomó mucho en cuenta y volvió a echar un vistazo a la ventana, antes de levantarse y caminar hacia la salida de la habitación. Le parecía muy tentadora la idea de molestar a Near mientras estaba enojado, la reacción que podría cruzar por su monótono rostro rogaba ser descubierta.
El rubio salió corriendo con una risilla mal disimulada, y Matt lo miró alejarse.
—¿Hasta cuando abrirás los ojos y dejarás de mirar a una persona que no te mirará jamás? —musitó y apagó la consola para dirigirse a la ventana. Fijó la vista en la figura de Mello y Near bajo aquél árbol... y lo miró, porque a pesar de que Matt no era el blanco de las miradas furtivas de su amigo, aún conservaba la esperanza de que por azares del destino, Mello dejara de observar a Near y lo mirara a él, sólo a él.
Entonces lo volvió a mirar.
—¡Oye, Mello! —se escuchó que Matt vociferó desde su cama mientras apagaba su videojuego—, ¿qué tanto miras?
Él sólo chasqueó la lengua en un gesto desdeñoso y lo miró con vergüenza bien disimulada. El pelirrojo lo había pescado mirando a Near todo el tiempo. Maldijo en voz relativamente baja a su suerte y clavó sus profundos ojos en el rostro de Matt.
—Nada —y volvió a mirarlo através de la ventana. Era extraño ver al pequeño chico de cabellos blancos en el patio. Se encontraba sentado bajo un frondoso árbol, y parecía estar bastante molesto.
Reprimió una sonora carcajada para evitar que su amigo siguiera con las preguntas. El ver a Near tan mosqueado en el patio, le hizo suponer que Roger seguramente lo reprendió por estar todo el día encerrado y no ‘socializar’ con los demás niños del orfanato; claro que Mello pensó que su rival lo que menos quería era hablar con alguno de los otros chicos de la Wammy’s house.
—Joder, Mello —volvió a gritar su compañero con impaciencia—, ¿qué mierda es lo que miras tanto?
Matt se levantó de golpe e intentó echar un vistazo por la ventana, lo cual Mello pretendió evitar. Con furia, el chico pelirrojo se rindió y fue a sentarse nuevamente a su cama, mirando con furia a su mejor amigo.
—Consíguete un psiquiatra, que eso de quedarte viendo ‘Nada’ por la ventana no es norma —musitó con furia y prendió nuevamente su consola portátil ignorándolo.
Mello no lo tomó mucho en cuenta y volvió a echar un vistazo a la ventana, antes de levantarse y caminar hacia la salida de la habitación. Le parecía muy tentadora la idea de molestar a Near mientras estaba enojado, la reacción que podría cruzar por su monótono rostro rogaba ser descubierta.
El rubio salió corriendo con una risilla mal disimulada, y Matt lo miró alejarse.
—¿Hasta cuando abrirás los ojos y dejarás de mirar a una persona que no te mirará jamás? —musitó y apagó la consola para dirigirse a la ventana. Fijó la vista en la figura de Mello y Near bajo aquél árbol... y lo miró, porque a pesar de que Matt no era el blanco de las miradas furtivas de su amigo, aún conservaba la esperanza de que por azares del destino, Mello dejara de observar a Near y lo mirara a él, sólo a él.
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Mi primer MattMelloNear, lamento si me sale algo OoC, no domino del todo a Matt :P Aquí uno de tus egalos, Fumiis ^^
Déjenme un suspiro al viento...
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