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martes, 30 de octubre de 2012

Ya no



Se enciende, dentro de tu cabeza, como las luces de neón en una feria.

Viene repentinamente, corriendo un maratón dentro de tu mente, dando vueltas entre tus pensamientos… eliminando todo aquello que alguna vez pensaste como felicidad, mas ahora son sólo mentiras.

‘La felicidad no existe’ te repites, dejando que la desesperación y el desprecio  por todo nublen tu juicio; el cual si antes no era bueno ahora es inestable y peligroso.

Quieres hacerlo… No: Necesitas hacerlo. La ansiedad te quema, y merma de a poco las ganas de luchar por estar mejor. En unos minutos, todo pierde sentido y nada tiene solución; así funciona tu mente, le gusta destruirse de a poco, darte la falsa seguridad que hace más fácil que pierdas el control y hagas algo estúpido.

Tratas de pensar en otra cosa, pero a cada segundo que pasa se torna más poderoso; me atrevería a decir incluso que indispensable.

Pero entonces, en un breve lapso de lucidez, algo te recuerda que no estás sola. Prometiste no volver a hacerlo.

Intentas distraerte, eliminar los pensamientos, tratando que surta efecto a pesar de que entre más pienses en olvidarlo menos puedas hacerlo. Eres fuerte y lo sabes, no te volverá a vencer.

No te controla… Ya no.

viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Para qué?


¿Para qué aferrarse a algo en un mundo que se desmorona? ¿Para qué creer en algo intangible? ¿Para qué sentir si las emociones te quiebran? ¿Para qué amar si todos te abandonan? ¿Para qué vivir si la vida se termina?

... ¿Para qué?

martes, 9 de marzo de 2010

Adiós



Adiós.



¿Por qué creyó tanto en él? Eso es algo que nunca me atreví a preguntarle directamente, mas ahora lo hago con palabras al aire. Sí sufrió, sí lloró y sin embargo se veía tan tranquilo en aquél féretro que no voy a olvidar… ¿acaso aquél Dios no pudo dejarlo un poco más de tiempo entre nosotros y que disfrutara un poco más de la vida?

Nos dejamos de ver tanto tiempo y justo cuando volvimos a convivir fue para saber que en cualquier momento podría ser la última vez que le veríamos sonreír, bromear o incluso relatarnos sus anécdotas de cocina o cuando pastoreaba y domaba potros salvajes, ¡maldigo al destino! Nunca logramos compartir tanto tiempo como quise, jamás me pudo decir del todo su opinión del libro con el que logró que amara las matemáticas, aunque ahora estallo en llanto cada vez que veo esas letras y recuerdo sus palabras: ‘Es una obra maravillosa, incluso cuando yo lo leí me pareció complejo y precioso al mismo tiempo; algún día me dirás lo que te pareció’ Nunca se lo pude decir.

Hoy, a pesar del llanto y la impotencia en la que me veo envuelta le digo hasta pronto, porque si existe un Dios todo poderoso, además de aquél paraíso de descanso eterno nos volveremos a ver y usted seguirá diciéndome todas aquellas anécdotas con las que nos entretenía de niñas a mi hermana y a mí; aquél viaje en la camioneta cuando conocimos los balnearios de Tezontepec junto a Pupe y Dalia, cómo domaba caballos y su amor por la cocina.

Descuide, el kilo de sal, la cartera y los libros, como mi madre le dijo, no faltarán en su casa ya usted más que el compadre de mis padres, su amigo y compañero, es parte de la familia, aunque no sea en cuerpo, lo es en alma. Nos volveremos a ver, algún día… lo sé.

Feliz cumpleaños, profesor Ezequiel.


Ezequiel López Escamilla

9/03/1967 - 18/02/2010

martes, 28 de julio de 2009

Leal.



Leal.
Él estuvo junto a ella durante todo ese tiempo… su cabello sedoso y de color negro, sus ojos color café caramelo que tanto la cautivaban. Amanda adoraba los besos que le brindaba durante las noches, a pesar de que se lo reprochaba diciendo palabras parcialmente hirientes y terminando entre risas para caer rendida y dormir junto a su compañero y amigo; pero ahora no era así.
Atado en ese lúgubre lugar y rodeado de diversos aparatos médicos, con la vida huyendo de su débil cuerpo y los lamentos de agonizante dolor escapando de sus labios, así se le ve en estos momentos.
—Tranquilo, no llores —repetía incesantemente mientras lo observaba, manteniendo la vista fija en sus ojos tristes. Acarició su melena negra, deleitándose por la suavidad de cada uno de sus cabellos—. Estoy contigo y no me iré.
Y le sonrió melancólicamente, presionando los dedos contra la palma de su mano y haciéndose daño… cuánta impotencia cabe en una persona cuando sabe que su mejor amigo morirá; cuánto dolor perfora su alma al separarse del único ser que le fue leal en toda su vida.Una mirada, una sonrisa y un silencioso adiós.
El no poder haber llegado a tiempo para detener ese auto y evitar que su amigo corriera a la carretera… ella corriendo a través del parque; él llegando a la mitad de la acera y recibiendo el impacto que casi acaba con su vida: pero en lugar de eso lo dejó agonizante y con la cadera rota.
La puerta se abre y el imperecedero olor a muerte impregna la habitación provocando que rompiera en llanto y tratara de aferrarse a su lugar para no encarar lo que vendría ahora.
—Señorita Sanders… ya es hora —el hombre vestido con la bata blanca dijo, ella sujetó la silla y se acercó nuevamente a uno de sus seres más queridos, tratando de evitar lastimarlo más. Se inclinó sobre la mesa y depositó un cálido beso en su frente, tratando de no mojarlo mucho con sus lágrimas y recibiendo los húmedos besos de ese ser al que quería tanto—. Creo que es mejor que espere afuera.
—No —replicó firmemente—, quiero acompañarlo hasta el final. No voy a dejarlo solo y menos en éstos momentos.—Está bien, esté tranquila… no va a sentir dolor —Amanda volvió a romper en llanto ruidosamente mientras el hombre llenaba una jeringa e inyectaba el líquido color cereza por la intravenosa.
Él la miró agradecido, como diciendo ‘Adiós y gracias… te amo por haber estado a mi lado’ mientras cerraba los ojos de manera lenta y fatigada, respirando con normalidad.
—Adiós… amigo.
Un instante de titubeo en su corazón y dos segundos después su amigo, su compañero y el ser al cual quería con toda su alma no respiraba: Su perro, Max… había dejado de sufrir.
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Dedicado a mi fallecido perrito Max —de sólo siete años—. Te quiero hermoso y espero que estés bien.

(Por alguna razón no puedo editar los espacios... disculpen la mala presentación ._.)