Mostrando entradas con la etiqueta Oscurismo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscurismo.. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de abril de 2009

Sangre tibia - Original.

Para: Retos ilustrados
Carta: Oscurismo
Tabla: Sangre, suicidio y muerte / Placer.
Fandom: Original / No sé qué poner aquí.



Sangre tibia.


Corrías por aquel desierto callejón.

Tus sandalias golpeaban el suelo con un sonido hueco, resonando ante el húmedo pavimento. Huías desesperada, tratando de no tropezar a causa de la lluvia, aferrándote al crucifijo que colgaba de tu cuello.

—¡Aléjate! —gritaste aterrada. Continuaste tu trayecto desesperada, sólo querías alejarte de aquello que te perseguía y acorralaba cada vez que creías encontrar la salida.

Corriste hasta la catedral de tu ciudad, refugiándote entre sus paredes empedradas y la decoración churrigueresca; por más que lo deseara él no te atraparía allí, o por lo menos eso creías… que equivocación la tuya.

Con una elegancia magistral atravesó las puertas de la iglesia. No mostró dolor ni contradicción cuando se postró frente a la imagen de cristo crucificado, sólo te sonrió con el deseo refulgiendo en sus ojos negros.

—¿Creyó que podría huir de mí, madame? —inquirió dando a conocer su acento francés. Retrocediste alarmada cuando mostró su dentadura blanca y afilada.

—¡No, aléjese! —gritaste y sujetaste la cruz que traías para protegerte. Al ver tal acto, tu perseguidor se relamió los labios en anticipación de algo que tú no permitirías.

Con agraciados movimientos se acercó a ti, hipnotizándote con esos enigmáticos ojos oscuros. Sin perder tiempo, colocó su pálida y fría mano sobre tu garganta. La sangre palpitó estruendosamente ante su gélido contacto.

—¡No! —replicaste pero era tarde. Sus blancos dientes se clavaron en tu cuello, destazado la piel y el músculo al contacto, bebiendo tu sangre tibia con devoción.

Él te arrancaba la vida con cada gota de su sangre que consumía, sangre tibia, sí y eso le causaba satisfacción. Tus párpados comenzaron a cerrarse a causa de la limitada actividad vital.

Morirías de manera indigna, en la casa de Dios y sin una gota de sangre en tu cuerpo. Así es regida la cadena alimenticia: La supervivencia del más fuerte, y en este caso, tú eras la pobre cebra y aquél hombre era el león… ¿Patético, no?

-------------

Aquí el último reto de ésta tabla. Disfruten. Y no, esta vez fue mi idea, no la tuya, Emmanuel :P

martes, 31 de marzo de 2009

Placer - Original.


Carta: Oscurismo
Tabla: Sangre, suicidio y muerte / Placer.
Fandom: Original / No sé qué poner aquí.
Advertencias: Escenas de violencia explícita, extirpación de órganos de manera no tan detallada. Sensibles, go home.


Placer.


Sus gritos se ahogaban mientras hundías fieramente el cuchillo en su garganta, proporcionándole una estocada cada vez que intentaba huir.

‘Uno, dos, tres’ contabas mentalmente, sintiendo su débil cuerpecillo retorcerse por el sufrimiento, ‘Cuatro, cinco, seis’; pero a pesar de tantos cortes, aún seguía con vida.

‘Muérete de una buena vez’ —pensaste mientras en un impulso arrancaste sus cuerdas bucales. Una a una salían de su destazada garganta, agitándose como los resortes, con una textura tibia y flexible. Comenzaste a reír cuando la ultima fue arrancada de su cuerpo.

Aún no terminabas, ella debía sufrir al igual que su amante; sin embargo, agonizaría más que ese miserable. No le causarías una muerte rápida como a aquél, no coitarías su pecho y le arrancarías todas las vísceras que tenías a merced: ella merecía algo peor.

Seguiste palpando los restos de su garganta.

Ella tenía los ojos en blanco y la sangre salía a borbotones de sus labios, necesitabas apresurarte o su vida se consumiría mucho antes de que empezara la verdadera diversión. Con una sonrisa de placer introdujiste tu mano por su garganta, llegando a su boca y sujetando su lengua; la estiraste y jugueteando con el cuchillo la cortaste de tajo. No gritó.

Tu rostro se descompuso en una mueca de disgusto al no obtener la reacción deseada, necesitabas verla retorcerse en agonía, que gritara a pesar de no tener con qué emitir sonido alguno, no querías que se convulsionara de manera aburrida… Eso le quitaba la diversión.

Trasladaste el cuchillo a su pecho y rompiste sus ropas. Le sonreías ‘amablemente’ a ese rostro pálido y manchado en sangre, sin importarte que se acabara pronto, realizaste una incisión a la altura de las costillas.

—Ya se volvió aburrido —musitas con somnolencia. Tu juguete no reaccionaba como le decías, salió defectuoso y era mejor destruir la mercancía—, adiós… mi amore.

Clavaste con vehemencia le cuchillo y destrozaste la caja torácica. Te abriste paso entre los huesos astillados y comenzaste a arrancar todo lo que pudieras alcanzar.

‘Pulmones, estómago, hígado, corazón’ uno a uno los órganos vitales fueron extirpados con el sonido de tela rasgándose. La sangre se deslizaba entre tus manos como la misma gloria, causando en ti la reacción que provocaría el vino en un alcohólico, o el crack en un drogadicto.

Placer. Eso te causaba ver la vida de aquella esfumándose entre tus manos… Placer, un pecaminoso sentimiento de satisfacción se extendía por tu cuerpo al vengarte de la que te engañó: Placer, sí. Un placer enfermizo que palpitaba por tu torrente sanguíneo, el deseo de que pagara todas sus faltas, el deseo de que no volviera a burlarse de ti; por ello le arrancaste los labios cuando la vida la abandonó por completo, para que no volviera a sonreír con tal cinismo, para que sus labios fueran tuyos nada más.
--------------------
Seh, raro; sin embargo me gustó... ya saben, de 'pastelitos' me alimento :P

miércoles, 25 de febrero de 2009

Paz, por fin paz - Original.




Para: Retos ilustrados
Carta: Oscurismo
Tabla: Sangre, suicidio y muerte / Paz, por fin paz.
Fandom: Original / Melancolía & culpa



Paz, por fin paz.

Repasaste mentalmente las últimas palabras de tu despedida “Lo siento”. Sonaban tan patéticas que te dieron ganas de reír, pero el nudo en tu garganta te lo impedía. No era la primera vez, pero sí sería la última.
Te levantaste de tu mesita de noche apagando las luces, saliste de la habitación y tomaste el abrecartas que escondiste bajo la puerta. “Lo siento” eran dos palabras mediocres, pero agregando un toque de dramatismo…

–Perfecto –musitaste con ironía. El arma rebanó profundamente la palma de tu mano izquierda; sería un cuadro conmovedor y macabro, si las cosas sucedieran según lo previsto. Con una sonrisa plasmada en el rostro entraste de nuevo a tu habitación cerrando la puerta con un ruido sordo; estabas lista para poner el punto y final en tu vida.


Utilizando tu propia sangre para manchar las paredes celestes del cuarto, casi con alegría delineaste con tus pálidos dedos ese par de palabrejas en un suplicio lento y tortuoso “Lo siento”.
Esta vez sería perfecto, tus cálculos estaban perfectamente diseñados y todas las piezas estaban en su sitio; incluso sabías la localización del último participante… El tercer cajón del lado derecho en el despacho de tu padre se encontraba aquella lustrosa arma que utilizaba tu padre para amenazar a los deudores, ¿Las municiones? Ocultas detrás de un florero en el vestíbulo.


Con aire de tranquilidad, buscaste el arma y la cargaste. El tener a un padre corrupto te facilitaba la huída, provocando a la vez que realizaras una ruptura limpia e indolora.
Taciturna y cohibida por el inminente final te colocaste bajo tu espectral obra de arte, tu despedida escrita en sangre. Con lentitud posicionaste el cañón del revólver sobre tu sien, llegaría en menos de un segundo sin brindarte el más mínimo atisbo de dolor.

–Lo siento –susurraste ates de jalar estrepitosamente el gatillo.

Ausencia a de todo: Sonidos, sensaciones… tu cuerpo cae sin vida sobre el suelo, aquel mismo lugar donde tu pobre madre lo encontrará dos horas después; la imagen que le espera no será para nada conciliadora, sobre todo con ese particular cuadro de despedida. “Lo siento”, esas palabras mediocres marcadas sobre tu cuerpo inerte en un final dramático.

Sí, tenías razón… todo fue perfecto, estúpidamente perfecto.

--------------------------------

Sí, muy cliché pero nunca se me han dado los suicidios.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Cortes- Original



Para: Retos ilustrados
Carta: Oscurismo
Tabla: Sangre, suicidio y muerte / Cortes
Fandom: Original / Melancolía & culpa


La navaja se desliza con maestría sobre la piel expuesta. Los cortes se suceden al mismo tiempo que una sonrisa surca tus labios. Un corte tras otro haciéndote suspirar: es tan adictivo el dolor
¿Te gusta? ¿Te gusta torturarte de esa maldita forma? La sangre brota atravesando tus heridas. Su olor a sal y metal perfora tus fosas nasales, es irresistible esa sensación de paz y satisfacción ¿El dolor es tu única vía de escape?

Los cortes se suceden incesantemente y las gotas de sangre se deslizan con suavidad sobre tus dedos, ese líquido rojo oscuro acompañado de dolor tergiversa tus sentidos. No sabes qué hacer, no sabes lo que debes sentir, pero entiendes perfectamente que está mal, que no es correcto.
Pero es imposible parar, ya se escapó de tus manos.

La impotencia te corrompe, no puedes parar un juego que ha iniciado, un juego que perdiste miserablemente... ¿Dónde se encuentra aquella joven dulce y amable? ¿En qué lugar ocultaste a esa chica de alegría desbordante?

Las lágrimas empapan tus ojos, no puedes detenerte, ya es demasiado tarde. Redimirte no te salvará del infierno en el cual te has sumido, no borrará las marcas de ese vil acto, tampoco eliminará el dolor en tu alma.

¿Cuántas veces deseaste detenerte? ¿Cuántas veces decías basta?

Tus sentidos están tan nublados que ni siquiera lo recuerdas, lo único que puedes sentir es la tranquilidad del dolor, las endorfinas liberadas por esa acción; el dolor corporal calma tu dolor mental.

Estás loca y no puedes negarlo.

“No estoy loca” reclamas inútilmente, pero es imposible negar lo que es real. Déjate de falsedades y asimila la realidad. Tu mundo de cristal se quebrará y te hundirás en las tinieblas de tu propio abismo.

Sabes perfectamente que no eres normal, que eres alguien diferente, que tu cerebro no está bien.

“¡Basta!” respondes. Es inútil pequeña, no podrás hacer nada para salvarte. Te has hundido en tu propio dolor y no podrás salir a flote. La única salida que tienes es la muerte, tu vida está podrida; por eso mismo te hieres, intentas encontrar paz en un lugar lleno de miseria y rencor.
No puedes salir, ya es muy tarde.

La sangre sólo muestra tu error.

Tu respiración se vuelve entrecortada y el dolor de cabeza aumenta, no sentiste nada; ni siquiera reparaste en el momento en el cual tu corazón se detuvo.

Pero el final estaba cerca, y tú lo ayudaste a llegar.